miércoles, 24 de octubre de 2007

Villyca, qué pequeña

Lo mejor que me pasó cuando trabajé en el cine fue conocerte. Aunque allí tuviste algunos problemillas al principio, terminaste por convertirte en unas de las mejores trabajadoras que pasaron por allí. De hecho, cuando apenas de conocía, una noche de marcha, tuvimos tú y yo un pequeño malentendido.

Pero de eso hace ya unos dos años, y desde entonces, no recuerdo ni un mal momento a tu lado. Nuestra amistad no se quedó en el cine. Hemos salido de excursión a Granada, a Sevilla, a Madrid, a Alhaurín el Grande, y no sé cuántos sitios más. Las fiestas se han sucedido con mucha frecuencia, por Málaga, Torremolinos y muchos más sitios. Has venido a la feria de mi pueblo; y en la de la ciudad hemos desgastado las casetas. También salimos mucho a comer, o al cine. Y cuando hemos querido un plan más tranquilo, nos hemos quedado en Teatinos o en tu campito.

La cuestión es que contigo siempre me he sentido muy a gusto, y nunca me he cansado de estar a tu lado. Sabes regalar mucho amor, y a mi me encanta recibirlo.

Deseo que llegue el momento de volverte a abrazar, pequeña. Te quiero y te echo de menos, Villyca.

4 comentarios:

Arturo Manuel dijo...

Vaya ké bonito, kon kositas komo esta y muchos abrazos, ke son tan necesarios, el mundo giraría mucho más suave. Desde Barcelona y desde La Habitación Contigua, un saludo!

Juan Antonio Rueda dijo...

Para Arturo Manuel:

Gracias. Sí, es muy bonito quererse. Y gracias también por pasarte por mi blog, espero que sigas haciéndolo de vez en cuando.
Tus blogs me parecen muy interesantes, en particular uno de ellos, jeje.

Saludos.

Currito dijo...

Viva la Villi! JAjaja. Hijo de puta, hay que decirlo más!!! XD

Juan Antonio Rueda dijo...

Para Currito:

Qué viva! Hijo de puta, hay que decirlo más! :D

Besos!