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martes, 27 de noviembre de 2007

Cancún, la ciudad donde vivo

Para quien aún no lo sepa, estudio en Cancún desde julio de este año. Aunque ya me quede poco tiempo aquí, no quiero irme sin comentar un poco cómo es este lugar.

Su nombre proviene de la palabra maya "Ka'an Ku´un", que significa nido de serpientes.

Cancún es la ciudad más importante del estado mexicano de Quintana Roo, pero no es la capital. Bañada por el Mar Caribe, su zona hotelera es la que cuenta con más habitaciones de todo el país, más de 24.000. Según cuentan sus habitantes, hace unos cuarenta años, unos estudios concluyeron que la zona donde hoy se localiza Cancún era la mejor para el desarrollo de una ciudad dedicada fundamentalmente al turismo. Así que comenzaron a levantarse enormes hoteles a lo largo de un pasillo de tierra que se encontraba, de un lado, con el mar; y del otro, con la laguna.

Mucha gente comenzó a llegar de distintas partes de la República, pues la oferta de empleo en el sector de la hostelería crecía. Por tanto, ya en tierra firme, comenzó a crecer una la ciudad en la que habitaban esos trabajadores. Como Cancún no tiene más de 40 años, pocos de sus habitantes son cancunenses de nacimiento. Y el urbanismo es moderno: no hay un centro propiamente dicho, sino que la ciudad ha crecido "a parches". Y todas las calles son anchas, pensadas para el tráfico rodado.

Hoy, la población no llega a los 900.000 habitantes empadronados (similar a la provincia de Granada), pero la tasa de crecimiento de la ciudad es vertiginosa: 4,1% anual. Popularmente se cree que las hoteles pertenecen a extranjeros, sobre todo a grandes empresas españolas, pero según Siegel, escritor neoyorkino afincado en Cancún (ver artículo completo), aproximadamente el 70% de la zona hotelera pertenece a mexicanos.

El clima es húmedo y tropical, muy caluroso, pues oscila en torno a los 30 grados centígrados. Las lluvias son frecuentes y fuertes todo el año, pero duran poco tiempo. Todo el año se puede ir en playera (camiseta de manga corta). La temporada de huracanes va de abril a noviembre: los más fuertes que se recuerdan fueron Gilberto en 1988, y Wilma en 2005. Yo viví uno de poca envergadura, al que llamaron Dean.

Yo en una plaza comercial de la zona hotelera.

martes, 21 de agosto de 2007

El huracán Dean causa menos daño de lo que se esperaba

Mi departamento (piso) es el segundo. Preparado antes del huracán.

Cancún, Quintana Roo, México. 11.25 horas del 21 de agosto

El huracán Dean ya ha atravesado la península del Yucatán. Al final su ojo no ha pasado por Cancún, sino más al sur. En la capital apenas ha habido vientos fuertes con algo de agua. Se han mantenido operativos los servicios de electricidad, telefonía y agua.

No ha sido para tanto. Se han tomado muchas precauciones, pero finalmente no hay que lamentar ningún daño de gravedad en la ciudad.

Todavía seguimos encerrados en la casa, comiendo mucho, contando chistes y haciéndonos compañía. Hasta que no levanten el toque de queda, no podemos salir. Ya nos avisarán cuando se retomen las clases.

Lo mejor: El huracán ha bajado a categoría 3 al tocar tierra.
Lo peor: Todavía está establecida la Ley Seca.

Ley seca en todos los comercios.

domingo, 19 de agosto de 2007

Dean llega a Cancún

Cancún, Quintana Roo, México. 22.45 horas del 18 de agosto.

Se acerca un huracán a la Península del Yucatán. Está previsto que su ojo pase por la ciudad de Cancún. El tornado se llama Dean y se encuentra en este momento en la zona sur de Cuba.

Me veo en la obligación, como prometí a mucha gente, de contar cómo me va a través de este blog. Pero antes quiero aclarar que mi intención no es asustar a nadie, sino todo lo contrario: pretendo comentar todo lo que he vivido hasta ahora para tranquilizar a toda la gente que me conoce. He venido aquí como estudiante de intercambio, así que van a cuidar bien de mi. Ésta es una circunstancia más del cambio de "entorno".

En Cancún no es la primera vez que sufren un huracán. En 2005 azotó la ciudad uno muy fuerte, el Wilma. Provocó muchos destrozos. Su velocidad era de 281 kilómetros por hora, y alcanzó la máxima categoría, la cinco. Los ciudadanos dicen que causó tanto daño porque se detuvo en la ciudad en lugar de pasar rápidamente, y la devastación fue mayor. Lo peor vino después: las carreteras estaban cortadas, y el suministro de alimentos no llegaba a la ciudad. Asimismo, tardaron días en restablecer los servicios básicos de luz y agua. Hubo gente que aprovechó el caos para robar en los supermercados. Primero arrasaban con los productos básicos de alimentación e higiene. Después, llegaron al punto de llevarse hasta electrodomésticos. Finalmente, la situación se controló y, no sin esfuerzo, se reconstruyeron los destrozos ocasionados.

Ahora llega Dean, que en este momento es de categoría cuatro y avanza a 240 kilómetros por hora. Con el recuerdo de Wilma, los cancuneses se preparan: se aprovisionan de mucha comida y agua, protegen sus casas y sus negocios, cortan las ramas peligrosas de los árboles, cargan las baterías de sus celulares (teléfonos móviles), etc. La alerta llegó hace tres días, y se espera que el huracán arrive dentro de dos. En este momento, nos encontramos en alerta amarilla: lo sé porque he recibido la noticia en un sms oficial en mi celular. 80.000 turistas de la zona hotelera serán evacuados. Los supermercados no dan a basto en la reposición de determinados productos, que apenas duran minutos en las estanterías: pan de molde, agua mineral en garrafa, pilas, baterías, velas, lámparas de mano (linternas) y cinta adhesiva canela (la ancha de embalaje), entre otros.




Trayectoria huracán Dean

Yo me quedo en la casa donde están alojados tres de los estudiantes de la UMA que hemos venido a estudiar a Cancún. Conviven con una señora mexicana que sabe perfectamente qué hacer en estas situaciones. El lugar es muy seguro, y se encuentra a solo unos cien metros del departamento (piso) en el que vivo. Ya hemos comprado los alimentos necesarios, muchos. Incluso hemos conseguido pan de molde. Mañana tendremos los garrafones de agua para beber, e intentaremos conseguir cinta canela para proteger los cristales.

Vamos a estar varios días sin electricidad ni agua, y posiblemente, sin línea telefónica. En cuanto dispongamos de estos servicios, me pondré en contacto con algunos de ustedes. Mientras, jugaremos a las cartas, al parchís, al dominó, leeremos, platicaremos (hablaremos)... Estaremos bien.

Así que no os preocupeis. Seguiré informando.

Un abrazo fuerte.