Mi amiga Mari es una niña de gran valor, por dentro y por fuera. Tiene un carácter muy fuerte, con ella no se mete nadie. Sabe poner a quien sea en su sitio. Y además, tiene un corazón muy prenda. La rana gigante que llevo en la bandeja de mi coche, ya descolorida por el sol, también se llama Mari: me la regaló ella cuando cumplí 19.
Natural de Alhaurín el Grande, y estudiante de Derecho en Granada, mi Mari es una de las grandes amistades para toda la vida que hice en el instituto. Mari: ¿Quién nos iba a decir que esas piardas al parque y esos viernes de café en el D'Baneus se terminarían produciendo cada vez con menos frecuencia, hasta el punto de que ahora apenas te veo? Me da mucha pena. Las dos últimas buenas juergas que nos hemos pegado juntos han sido en Granada con Juanky y Viyi, y en Nochevieja en el pueblo. ¡Qué ciegos! ¿Cómo cabe tanto alcohol en una sola persona? (a los menores que lean esto: el alcohol no es bueno).
Espero hacer pronto otra escapadita a Granada, pero de todas formas, a ver cuándo te pasas por mi piso, que ya sabes llegar solita. Te echo de menos, y a eso hay que ponerle remedio. Un beso enorme.